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175 Aniversario

Celebramos hoy los 175 cumpleaños del Ilustre Colegio de Abogados de Albacete.

En el momento de su constitución, España se encontraba inmersa en la Primera Guerra Carlista, que se desarrolló entre los años 1833 y 1840, entre los partidarios del infante Carlos María Isidro de Borbón, y los de Isabel II, que apoyaban a la regente María Cristina de Borbón. Una circunstancia que obligó a sucesivos traslados de la sede de la Audiencia Territorial (Peñas de San Pedro, Hellín, Murcia y, finalmente, Cartagena), y con ella los abogados y el resto de la planta judicial existente.

Por ese motivo, la ciudad de Cartagena fue la primera sede del Colegio de Abogados de Albacete. Nuestro Colegio se gestó por Real Orden del Secretario de Estado y de Despacho de Gracia y Justicia, en comunicado al Sr. Regente de la Audiencia Territorial de Albacete para que, en conformidad a lo resuelto por las Cortes para el régimen de los Colegios de Abogados, se construyeran según la forma establecida en el expresado Real Decreto. El Ilustre Colegio de Abogados de Albacete, nació así en Cartagena el día 4 de julio de 1838, en casa de Don Antonio Lafuente y Oquendo. Su decano y su primera Junta de Gobierno fueron enteramente cartageneros y permaneció en aquella ciudad hasta finales de 1840, cuando la Audiencia Territorial se estableció definitivamente el Albacete. Este primer Decano aparece inscrito como abogado en el Colegio de Abogados de la Cancilleria de Granada en 1816, en 1819 fue nombrado Alcalde Mayor de las poblaciones de Sierramorena, y en 1849 Juez de Primera Instancia en Baeza, desde cuya situación se jubiló.

“Surge un Colegio vivo, reflejo de las vicisitudes de la época, de composición mayoritariamente liberal, y defensor de la libertad e independencia del abogado en el ejercicio de la profesión”.

A partir de entonces, en palabras de D. Ramón Bello Bañon, es cuando el derecho y la política fueron, y han sido, aspectos coincidentes en la historia de nuestra institución. “La Audiencia Territorial impulsó en Albacete el crecimiento de una nueva curia que iba a tener una destacada influencia cultural en nuestra sociedad. La lectura de textos decimonónicos, la intervención en el Congreso de los Diputados de personalidades albaceteñas, la participación en corporaciones provincial y local de los nuevos abogados fue creando una nueva clase que representó el despegue de una más sólida identidad cultural de la abogacía albaceteña”. La abogacía de Albacete está en los rótulos de las calles y en el recuerdo de la memoria colectiva. Nombres como García Mas, Rentero, Antonio Gotor, Jose S. Serna, Matías Gotor o Garcia Carbonell son comunes a nuestra intrahistoria, a nuestro ser local y provincial.

Desde entonces, el Colegio de Abogados viene regulando la profesión para garantizar la defensa y asistencia jurídica de los ciudadanos, colaborando con los poderes públicos en el desarrollo de la Justicia, y asegurando el libre ejercicio de la profesión.

Es la labor que cada día realizan centenares de abogados albaceteños, y la labor que han realizado desde décadas, de esencial trascendencia colectiva, justificada por la amplísima implicación social de la abogacía en el desarrollo de la Justicia:

“En una sociedad constituida y activada con base en el Derecho, que proclama como valores fundamentales la igualdad y la Justicia, el Abogado experto en leyes y conocedor de la técnica jurídica y de las estrategias procesales, se erige en elemento imprescindible para la realización de la Justicia, garantizando la información o asesoramiento, la contradicción, la igualdad de las partes tanto en el proceso como fuera de él, encarnando el derecho de defensa, que es requisito imprescindible de la tutela judicial efectiva.”

La situación actual de nuestro entorno profesional, cada vez más complicado, más crispado, y con menos medios, viene afectando al ejercicio de la abogacía, sin que se reconozca en su justa medida el servicio público que la profesión presta a la sociedad para el acceso a la tutela judicial efectiva y las labores de mediación que se llevan a cabo en los despachos, evitando la judicialización de muchos conflictos.

Son 175 años repartidos entre los avatares históricos de tres siglos, en los que el Ilustre Colegio de Abogados de Albacete siempre aportó, en el quehacer individual y corporativo, su compromiso en la voluntad de vivir en concordia, y la búsqueda del recto criterio acerca de las soluciones más adecuadas y eficaces, mediante el conocimiento y la experiencia jurídica, el esfuerzo y el servicio a la sociedad, que confluyen hoy en esta celebración histórica, conmemorativa de su nacimiento.

            

 

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COLEGIO DE LA ABOGACÍA DE ALBACETE - 2014
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